Primera pasada: propósito y promesa
Lee únicamente el título, la introducción y el cierre. Escribe en una frase qué problema resuelve el texto y para quién. Después comprueba que la introducción promete ese resultado sin exagerar y que el cierre confirma lo aprendido o la siguiente acción. Si no puedes resumir el propósito, todavía no conviene pulir frases.
Marca cada sección que no ayude a la promesa. No la borres de inmediato: puede contener un ejemplo útil que pertenece a otra parte. Reubica, combina o guarda en un archivo de notas. Esta pasada decide qué debe existir; las siguientes deciden cómo presentarlo.
- ¿Qué podrá hacer o entender la persona al terminar?
- ¿El título describe ese resultado sin prometer más?
- ¿La introducción aporta contexto en lugar de repetir el título?
- ¿Existe una sección escrita solo para alcanzar una longitud?
Segunda pasada: orden y recorrido
Lee los subtítulos como si fueran un índice. Deben formar una secuencia comprensible: problema, opciones, procedimiento, comprobación y límites, o el orden que corresponda al tema. Sustituye subtítulos vagos como “Más información” por frases que anticipen la decisión real.
Después observa los párrafos. Uno muy largo puede contener varias ideas; muchos párrafos de una línea pueden cortar el ritmo. Divide cuando cambia la pregunta y combina cuando dos fragmentos dependen uno del otro. Usa listas para elementos paralelos, no para disfrazar frases sin relación.
Comprueba enlaces y referencias. Un enlace debe aparecer donde la persona necesita ampliar o verificar, con un texto que describa el destino. Evita acumular enlaces al final sin explicar por qué importan. Si el texto depende de una fuente externa, identifica qué afirmación respalda y cuándo la consultaste.
Tercera pasada: claridad y evidencia
Lee cada párrafo y subraya su afirmación principal. Pregunta qué evidencia, ejemplo o razonamiento la sostiene. Las frases generales como “esto mejora mucho el resultado” necesitan explicar qué mejora, en qué situación y cómo comprobarlo. Sustituye adjetivos por observaciones cuando sea posible.
Busca términos técnicos y define los necesarios la primera vez. No elimines toda precisión para sonar sencillo; explica la relación. Por ejemplo, en lugar de decir únicamente que una imagen “pesa demasiado”, relaciona dimensiones, formato y destino. La claridad permite repetir la decisión, no solo estar de acuerdo con ella.
| Problema | Señal | Revisión |
|---|---|---|
| Afirmación vaga | “mejor”, “ideal”, “siempre” | Añade condición y forma de comprobar |
| Repetición | Dos párrafos llegan a la misma conclusión | Conserva el ejemplo más útil |
| Salto lógico | La recomendación aparece sin motivo | Explica criterio, alternativa y límite |
Lee en voz alta las transiciones. Si dos párrafos parecen pertenecer a textos distintos, añade el vínculo lógico o cambia el orden. Evita introducir un ejemplo antes de explicar qué debe demostrar.
Cuarta pasada: lenguaje y formato
Ahora corrige ortografía, puntuación, concordancia y espacios. Revisa nombres propios, unidades, mayúsculas y estilo de cifras. Utiliza la limpieza automática solo después de decidir la estructura, porque una herramienta no distingue un espacio accidental de una separación deliberada.
Observa el texto en el lugar de publicación. Comprueba ancho de línea, tamaño, contraste, listas, tablas y enlaces. Un párrafo correcto en el editor puede convertirse en un bloque difícil de recorrer en una pantalla estrecha. Revisa también el título de la pestaña, la descripción, el texto alternativo de imágenes y cualquier fecha visible.
- Los encabezados siguen un orden jerárquico comprensible.
- Las listas contienen elementos paralelos y completos.
- Los enlaces explican su destino.
- Las imágenes aportan información o están marcadas como decorativas.
- No quedan notas internas, texto de relleno ni secciones “próximamente”.
Última verificación: hechos, límites y autoría
Haz una lista de fechas, nombres, cifras, especificaciones y afirmaciones que puedan cambiar. Compruébalas en fuentes adecuadas. Distingue una experiencia propia de una regla general y evita presentar como prueba algo que no mediste. Si la información es incierta, indícalo o retírala hasta poder confirmarla.
Incluye autor, fecha real de revisión y un medio para informar errores. No cambies la fecha si solo modificaste un color o una coma; actualízala cuando revises materialmente el contenido. Después pide a otra persona que intente seguir el procedimiento sin explicaciones adicionales. Sus dudas revelan pasos que el autor da por supuestos.
Registro de revisión
Propósito: definido y coherente con el cierre. Estructura: cinco secciones en orden de decisión. Claridad: dos afirmaciones reemplazadas por ejemplos. Formato: enlaces y tabla revisados en móvil. Fuentes: especificaciones verificadas. Responsable: nombre y fecha visibles.
El analizador de texto ayuda a medir y limpiar el borrador sin enviarlo al sitio. Las métricas apoyan esta secuencia, pero la decisión editorial sigue siendo humana.